Hoy hablaremos sobre el prestigio
de los maestros en la sociedad actual y, también, veremos la importancia que da
la gente a los profesores frente a la importancia que se dan ellos mismos.
Para comenzar, debemos preguntarnos: ¿Cómo percibimos nosotros, como
estudiantes de magisterio, el prestigio de la profesión docente?
Actualmente,
esta profesión no está prestigiada lo suficiente. Sin embargo, todo el mundo
pasa por manos de los profesores para educarse, y aun así, socialmente, la
profesión de maestro no se toma muy en serio.
Cada año que ha pasado ha ido perdiendo prestigio. En carreras
como la medicina te exigen la máxima nota para poder estudiarla, sin embargo,
en magisterio te exigen un 6-7. Ambas carreras tienen mucha importancia, porque
en medicina te juegas la vida de las personas, pero en magisterio te juegas la
educación de los niños. Por lo que, para entrar en esta carrera, habría que
hacer una selección más estricta, deberían ir los mejores y también debería ser
una carrera vocacional.
Socialmente, la gente dice que para maestro cualquiera puede valer,
pero esto es contradictorio, ya que luego se quejan que no todos los profesores
son buenos.
Hace unos años era más la autoridad de los maestros, pero
hoy en día, identifican al maestro como el que tiene el trabajo más cómodo, que
viven bien. Esto lo hacen en un nivel superficial,
es decir, irreflexivo, lo que piensan en un primer momento. En cambio, en un nivel
más profundo, las personas sí valoran más al maestro porque reflexionan sobre
ello, y sobre la función que ejercen.
Algunas soluciones para mejorar
el prestigio son: subir la nota de corte; mejorar los conocimientos pedagógicos,
psicológicos y didácticos; y hacer consciente a la gente que el profesor no
cierra el negocio cuando llega a casa sino que sigue trabajando en su casa.
ESTUDIO
Se hizo un importante estudio, que es una referencia, sobre este tema. Los
resultados más importantes se dieron en forma de titular en los periódicos,
como por ejemplo del periódico EL PAÍS: “la caída del prestigio docente es un
tópico sin fundamento real”.
Este estudio
se realizó mediante 1000 entrevistas telefónicas, más o menos, en hogares que
tenían teléfonos.
Preguntaron sobre el prestigio de 100 profesiones. El
prestigio medio para los docentes fue del 68%. Quedarían detrás de los bomberos
médicos especialistas, médicos de familia, pilotos de aviación, arquitectos,
químicos, físicos e ingenieros superior y profesores de universidad. Profesión
similar a la del juez, notario, economista, abogado, psicólogo, enfermera…
La entrevista consistía en preguntar
cómo colocarían el prestigio de los profesores, dándoles una nota del 1 al 5
(siendo 1 la mínima nota y 5 la máxima). Los ciudadanos atribuyeron a los
profesores un prestigio de 3´7. Sin embargo, los propios profesores se atribuían
un prestigio de 2´3, pero nos gustaría que nos valorasen con un 4´5.
Empíricamente, el prestigio no ha
cambiado en los últimos 20 años, y más de la mitad (53%) creía que el prestigio
del profesorado había bajado.
Estos datos nos hacen reflexionar en que la gente
aunque diga que los maestros lo tienen fácil, cuando reflexionan se dan cuenta
que son muy valiosos y son muy importantes en la educación de los niños
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